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jueves, junio 10

Me Fui


Y finalmente me fui.
Tome mis cosas, todas las que pudieron entrar en un par de carteras grandes y en una de esas mochilas de explorador verde militar, claro que ya había hecho ese mismo viaje dos veces, definitivamente tenía muchas cosas como para irme en una.

El día anterior llamé a mi hermana y me dijo que todo estaba listo, así que llegué tranquila, de hecho llegué cuando menos se lo esperaban porque era día de semana y horas de trabajo. Por razones que no revelaré por este medio ese día tuve que retirarme temprano del trabajo y empecé con la mudanza. Llegué justamente cuando mi hermana y su novio llegaban de la universidad, no les mentiré, estaba muy triste, el solo hecho de pensar que ya no veré a mi novio al despertar me mataba, que ya no lo despertaría con besos para que vaya a trabajar o que no me dejará salir de la cama para que yo me vaya a trabajar y me abrace como solo él lo hace y ocasione mis tardanzas y los memos que tengo en mi trabajo (todos valieron la pena), todas esas situaciones las recordaba y me atormentaban.Llegué a casa, fui directamente al que sería mi cuarto y estaba arreglado para mí desde hacía días –según mi hermana- pero solo encontré polvo y cosas inservibles, era un depósito, fui engañada. Triste y con algo de molestia me fui al cuarto de mi mamá para acomodarme y depositar mi cuerpo en su cama de ensueño. Tiré mis cosas mientras veía a mi hermana por el pasadizo yendo a acomodar el cuarto que según ella ya estaba listo. No le dije nada, no recriminé, después de todo ella no me creyó que regresaría a casa y no ordenó nada por esa razón. Yo había estado postergando mi regreso por semanas y ya no me creía. De pronto, saqué una de las fotos que más me gustan de mi novio y yo, la contemplé y recordé el momento en el que la tomamos, me puse a pensar en lo antigua que era, en lo que sentíamos ambos en ese momento y en lo largo que está esta relación. No habían pasado ni dos horas desde que llegaba a la casa de mi mamá y lo extrañaba con locura.


- Geryyyyyyy para que almuerces – Me dijo mi abuela a gritos.


Sonreí porque en cierta forma extrañaba esa locura que es esa casa, hay muchas personas allí: mi mamá, mi hermana, mi tío, su esposa y sus tres hijos, mi tía y su hijo, mis abuelos y Yue, el perro de mi hermana.Sólo hay dos pisos y el caos es tan parecido al de un mercado, aunque no como antes porque mis primos ya crecieron y están metidos en su cuarto y no en el mío molestándome.Pero de pronto no solo empecé a extrañar a mi novio, sino también mi tranquilidad, la cama que ya sentía mía, el cuarto que sentía mío, pensé en el viajesazo que se me venía todos los días desde ahí hasta mi trabajo, despertarme antes y tomar dos carros, la flojera estaba plagada en mi cuerpo.

Había llorado toda la tarde y tenía los ojos muy hinchados, dije en casa que estaba con una gripe espantosa para no preocuparlos, llegó mi mamá con mil y un pastillas. Todo el día me la pasé en su cama y dormí con ella. Hablé con mi novio antes de dormir y me dijo ‘la cama se ve muy vacía, todo el cuarto se ve así, ven pronto’. Obvio que lloré y le dije a él también que tenía gripe.

Amaneció y estaba tan gris como el día, me quedé en casa, me sentía indispuesta y al parecer mi mentira sobre la gripe se volvió cierta, no fui al trabajo una vez más. Toda la mañana en cama haciendo zapping. No sé qué me entró en el cuerpo y cogí las cosas que aun no había desempacado, me puse una chompa encima del pijama y unos lentes oscuros, esperé que no hayan moros en la costa ni en la sala y salí a hurtadillas con las mismas cosas con las que llegué. No me despedí de nadie, sólo le dejé una nota a mi mamá.


Volvía a acomodar mis cosas, llamé a mi novio y le propuse ir a recogerlo a su trabajo y hacer algo por ahí.

Nos fuimos a cenar y conversamos mucho, brindamos con un tinto que venía con la parrilla y le dije que había regresado.

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