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jueves, diciembre 18

Te amo, por eso me pongo así

Lo conocí a  los 15 años, él tenía 18 y recién salía de un colegio militar. Era amable y gracioso. Oía hip hop y amaba leer. Podíamos estar juntos por horas sin hablar y eso no nos incomodaba. Era verano y no empezaba el cole, estábamos juntos desde muy temprano, sin hacer nada, a veces leyendo, a veces conversando. En Febrero me dijo que me quería y nos besamos.
No le gustó que su mejor amigo de aquel entonces haya sido muy amable conmigo y empezó a dar de puñetes a las paredes y hasta rompió un cuadro bien lindo que aquel amigo le regaló. Yo lo miraba impresionada, la ira que emanaba era casi animal. Sus fosas nasales anchándose, la frente sudada, su ceño fruncido, la vena en su cuello; puedo recordar todavía todo, a pesar de mi misma. Es raro pero son los detalles los que me parten y hace que mi voz se quiebre.
Cuando acabó se paró frente a mí, con la respiración muy acelerada y aún rabioso. Yo lo miraba, recuerdo que lo miraba con amor, recuerdo que pensaba que se puso de esa forma porque realmente me amaba, me amaba como un loco y ésa –a los quince años- era mi idea del amor perfecto, amar con locura.
Cuando recibí la llamada de un amigo de la universidad se puso celoso y me tiró una cachetada que la recuerdo y aún me duele, más en el alma, claro. Desde ese día ocurrieron una serie de hechos de ese tipo y siempre se sentaba en el piso llorando y pidiéndome perdón. Te amo, Gery, por eso me pongo así. Eso suavizaba mi cólera y calmaba mi llanto. Pensar que alguien me amara con esa “intensidad”.

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Subí a mi bicicleta, tratando de escapar. Él salió, fue corriendo hacia mí, me tomó del pelo y me tiró al piso y gritándome me dijo que entrara a su casa. Miré alrededor para buscar ayuda, la gente me miraba por unos segundos y seguían con su vida. Alzó mi bicicleta y amenazó con arrojármela en la cabeza si no entraba. Cuando entré me gritó y pegó hasta que se aburrió. Te amo Gery, por eso me pongo así.
Durante un tiempo le creí que me amaba y por eso se ponía así y luego de mil intentos fallidos de dejarlo, opté por otra opción:
Le dije que nos iríamos a vivir fuera del país, pero él tenía que ir primero para encontrar un trabajo.

Mentí.

El día que se fue lloré muchísimo, era una mezcla de cosas, era como si me hubieran extirpado un tumor al que por tenerlo tanto tiempo hasta cariño le había agarrado.

Luego de él yo nací, la actual, la que soy ahora. Él me arrancó la inocencia y la capacidad de confiar en la gente, él levantó en mí un gran muro en el corazón del cual sólo una persona tuvo la valentía de escalar.

Me veo en mis propios recuerdos y siento cólera, sobretodo cólera por mi estupidez, por mi sentido del amor y la falta de este para conmigo misma.


Cólera.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Por eso dicen que el amor es ciego, por que no queremos ver mas alla de la realidad, lo que no nos mata nos hace mas fuertes ;)

MariaNa Bashi dijo...

HE leído dos veces esto. Sin poder creer lo que leía. Cólera fue lo que sentí. :/

Gery dijo...

Pero sí me mató y eso no era amor.

Gracias por comentar :)

Gery dijo...

A veces recuerdo episodios específicos, sabes? Siento pena de él y cólera por mi.
Lo he vuelto a ver, ya sin miedo, ya sin amor y la pena se agudiza más.
En fin.

Arq.Rosemary Francisco santos dijo...

Asi es, cuando uno mas quiere mas daño nos causan